En medio de varios proyectos artísticos, Páez dijo que "fueron repugnantes las expresiones de personas celebrando la muerte de Chávez. Me enoja esa gente.
Fito Páez
Foto: Fito Páez
"La vida es una hoja en blanco. Un piano desafinado. Diez dedos largos y flacos y un manojo de palabras". Fito Páez, ya desde la segunda estrofa de una de sus primeras y más conocidas canciones, de esas que adquirieron con el tiempo el rango de clásico, anticipaba el lugar que iría a ocupar en la música argentina. Aquel muchacho, eximio pianista y genial arreglador de canciones, que acompañó a Juan Carlos Baglietto en aquella explosión de principios de los ochenta, que cautivó al propio Charly García, que se ganó el respeto de Luis Alberto Spinetta, de Mercedes Sosa, entre otros; que compuso uno de los discos más importantes del rock nacional y que se atrevió a desafíos intensos como producir y dirigir dos películas, ese flaco hoy cumple 50 años.

Páez, fiel a su estilo, criticó a las personas que festejaron el fallecimiento del presidente de Venezuela Hugo Chávez. En un reportaje con el diario Tiempo Argentino, el músico rosarino sostuvo: “Fueron repugnantes las expresiones de personas celebrando la muerte de Chávez. No se puede ser comprensivo con eso y no es que yo esté enojado. Me enoja esa gente”. “Las fórmulas binarias son tramposas y la vida es más entreverada, todos lo sabemos, pero, por otro lado, en la vida política no se puede ser ambiguo”, consideró.

“Acá está en juego la vida y la muerte y no la platita solamente. Y toda la región está atravesada por este conflicto”, dijo Páez.

El cumpleaños número 50 encuentra a Páez en medio de un montón de proyectos artísticos como la preparación de tres discos y dos novelas. Su primer libro se titulará "La puta que habla" y en cuento a discos este año editará tres trabajos nuevos: "Sacrificio", con canciones inéditas, pero compuestas desde 1989 a la fecha, "La vuelta en globo" con temas nuevos, y "Dreaming Marietta", con canciones de amor.

Páez se hizo tiempo ayer para reencontrarse con sus ex compañeros de la escuela Dante Alighieri. El número "redondo" que puede dar para balances, Páez lo esquiva. "No hay balance ni a palos, ni tampoco hago reflexiones sobre el paso del tiempo", dijo el autor de "Del 63".

"Con un colega que también tiene hijos pensábamos que el día arranca bien si los chicos (por sus hijos Martín y Margarita) están bien. Lo otro es como respirar, no pienso en eso y no tengo cuestionamientos afuera de lo que exige la propia disciplina: componer, ensayar, arreglar, la responsabilidad de hacer lo que uno hace y la responsabilidad del juego", dijo Fito.

En el mismo sentido, el hacedor de una discografía signada por títulos como "Giros", "Ey!", "El amor después del amor", "Moda y pueblo" y "Rodolfo", concluyó: "Me siento un tipo que me he permitido todo, me he salido de lugar un montón de veces y he regresado también y, entonces, cada vez la conflictividad es menor porque ya no me asusto de lo que hago. Es algo que vengo haciendo desde que soy chico. Y animarme a hacer cosas es una especie de materia esencial".

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