Según lo indicado en la normativa, los nuevos cuadros tarifarios serán reflejados en las próximas facturas y su aplicación dependerá de la zona y el nivel de consumo de cada usuario.
El nuevo cuadro tarifario entró en vigencia el 31 de marzo de 2025, resultado de las negociaciones llevadas a cabo en las Audiencias Públicas. Aunque las empresas distribuidoras solicitaron aumentos de al menos un 50%, sumado a un 20% adicional por costos de traslado, el Gobierno nacional rechazó la propuesta.
La Secretaría de Energía estableció que los incrementos para los usuarios finales no superarían el 10%. No obstante, se aprobó la creación de un mecanismo de indexación mensual que ajustará las tarifas según la inflación. Este mecanismo permitirá a las empresas mantener una rentabilidad razonable y asegurar inversiones superiores a u$s1.000 millones en los próximos cinco años.